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lunes, marzo 07, 2005

Elecciones 2005: la sociedad sin expresión política.

Uno de los aspectos más preocupantes del próximo proceso electoral es el evidente divorcio existente entre las múltiples formas de organización social y sus demandas y sus supuestos canales de expresión política, llámese estos partidos políticos o el gobierno.

Una de las muestras más evidentes de esta separación es la permanente situación de conflicto social que vive la sociedad peruana por un lado y la anecdótica agenda de la política formal, por el otro.

Algunos tipifican esta situación como “crisis crónica de mediana intensidad”, para diferenciarla de situaciones similares que se viven en países vecinos como Bolivia y Ecuador en donde la convulsión social llega a tales niveles de agregación que generan una “crisis aguda de alta intensidad”, que conllevan, incluso, a la interrupción de mandatos presidenciales.

Según el último reporte de la Defensoria del Pueblo, en lo que va del año, se han producido 67 conflictos entre la población y las autoridades o entidades públicas. El 82% se han desarrollado en lugares donde la mayoría de la población vive bajo la línea de la pobreza. El grueso de estos movimientos de protesta está relacionado a cuestionamientos de autoridades locales, conflictos entre comunidades, enfrentamiento con empresas mineras, conflictos de demarcación territorial, y reivindicaciones de carácter laboral.

Al mismo tiempo, la agenda política está marcada por tres temas: el escándalo de las firmas falsas, las reformas constitucionales del sistema electoral (voto a los militares y fuerzas policiales, voto facultativo, sistema bicameral); y, los reacomodos partidarios y de algunas personalidades en función del calendario electoral del 2005.

En este contexto es el APRA que ha mostrado los mejores reflejos. Su líder, Alan García, parece ser conciente de esta brecha y el único con el discurso y la capacidad orgánica electoral para hacerle frente. AG se encuentra trabajando intensamente en ambos flancos. Por un lado, la bancada aprista lidera las reformas constitucionales en el Congreso, apostando a que su capacidad organizativa y de presencia social les permitirá cosechar de las mismas (especialmente en el voto facultativo); y, por otro lado, ha tratado de mantenerse por encima de debates bizantinos (como el de las firmas falsas) lanzando un discurso que se acerque a la demanda social. Su propuesta de creación de un Frente Social, conversaciones con algunos gremios, y sus pronunciamientos críticos en relación con algunos puntos del TLC van en ese sentido. Alan García lo necesita. Las encuestas muestran que un 40% de la población no votaría por él para presidente. Esta cifra se ha mantenido constante durante los últimos años. Mientras tanto, tanto la derecha como la izquierda muestran debilidades para desarrollar una propuesta programática, un discurso coherente, una organización sólida y un liderazgo alternativo, que les permita afrontar el próximo proceso electoral con éxito. Para los primeros, la declinación de Castañeada Lossio a participar en el proceso y las indefiniciones de Paniagua, debilitan aun más su perfil; mientras que la izquierda no termina de salir de su marasmo. De los llamados “outsiders” es poco lo que se puede analizar.

Pero, ¿Es suficiente una estrategia electoral para enfrentar el panorama de permanente conflicto social, signo del hartazgo de millones de peruanos y peruanas que viven en una intolerable situación de marginación y postración?

No señor García, a pesar de lo inteligente de su estrategia electoral, y de las capacidades que tenga usted y su partido para ponerlas en práctica, no son las estrategias electorales las que producirán los cambios sociales que el País necesita.

El Perú necesita más que eso.

Originalmente publicado en... Río Abierto

lunes, febrero 28, 2005

Alianzas contra la Pobreza - DFID

Escena Uno: Reunión nacional de la Defensoría, Ancón, Lima. Doscientos funcionarios de todo el país están reunidos para planificar las actividades del próximo año. Sin embargo, esta reunión es distinta a las anteriores. Ahora el Defensor está proponiendo hacer cambios estratégicos. La Defensoría disfruta de amplio apoyo entre la población, y es considerada altamente eficiente en el cumplimiento de su misión. Pese a esto, el Defensor cuestiona el rol que la Defensoria juega en la vida de los muy pobres.

El proyecto Derechos Humanos para la Salud, de DFID, fue diseñado con el propósito de fortalecer la capacidad de la Defensoría para defender el derecho a la salud de los muy pobres. El proyecto ha ayudado a activar este proceso de cuestionamiento institucional. Hay dos cuestiones principales en juego:

• El mandato de la Defensoría: consiste en vigilar que el Estado cumpla con sus funciones, monitoreando y evaluando la implementación de las políticas públicas, pero estas políticas normalmente reflejan los intereses y demandas de los que ya se han hecho escuchar, aquellos que ya poseen identidad, información y poder;

• Las modalidades de operación de la Defensoría, su organización, estrategia e instrumentos: están diseñados para escuchar y responder a los reclamos de los ciudadanos, pero los que reclaman son principalmente los que ya tienen poder.

Hoy el Defensor está tratando de responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué cambiar si somos altamente apreciados? ¿Qué cambios deben hacerse a fin de que la Defensoría sea útil a los que no tienen ni voz ni ciudadanía ni información, y están social y políticamente excluidos? ¿Qué puede hacerse para que la Defensoría dé pasos proactivos en la definición de políticas públicas que incorporen los intereses y demandas de los hombres y mujeres más pobres y excluidos del Perú?

Escena Dos: Chiclayo, Lambayeque. La Ministra de Salud está lanzando el referéndum sobre la salud en alianza con el gobierno regional. El Ministerio de Salud es el principal prestador de servicios de salud en el Perú. No obstante, las personas más pobres del Perú no tienen acceso a sus servicios. Desde que fue designada, la nueva Ministra de Salud ha convocado a una campaña de defensa de los derechos y obligaciones de los ciudadanos. Esto ha implicado implementar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, abrir canales para la participación de la sociedad civil y establecer nuevas alianzas con los que hablan por las personas más pobres. La palabra “derecho” se escucha ahora a todos los niveles en las declaraciones públicas.

Sin embargo, la Ministra enfrenta serias resistencias, la más fuerte de las cuales proviene de los que tienen el poder de facto: los gremios profesionales (principalmente médicos), burócratas y la Iglesia Católica Romana. Por una razón u otra, estos sectores se niegan sistemáticamente a permitir la participación de los ciudadanos en el diseño, implementación y evaluación de la política de salud pública.

Las preguntas que surgen hoy son: ¿Qué instrumentos deben usarse para asegurar el pleno ejercicio del derecho a la salud? ¿Cómo brindar ideas con contenido de modo que los conceptos pasen de la palabra a la acción? ¿Qué alianzas deben desarrollarse para contrarrestar esta férrea oposición?

Escena Tres: Reunión del consejo directivo de ForoSalud. Agenda: El fortalecimiento de ForoSalud en el plano local y regional. ForoSalud está consciente de que la principal crítica que enfrenta es que es una organización de “gente intelectual y urbana, de la clase media blanca limeña”, y está aumentando las oportunidades que ofrece para la participación local, de modo que los sectores más pobres puedan tener una ocasión real de hacer que sus opiniones sean incluidas dentro de la agenda pública.

Paradójicamente, por hablar en nombre de la salud pública para los pobres, ForoSalud se ha puesto recientemente entre la espada y la pared. Desde que se declaró a favor de la píldora anticonceptiva de emergencia y contra la inclusión de fármacos genéricos en las negociaciones por el Tratado de Libre Comercio —dos posturas que tienen un impacto enorme y beneficioso para la salud de las personas más pobres—, algunos donantes han empezado ahora a considerarlo “demasiado radical” y, como consecuencia han reducido o condicionado su apoyo, afectando con ello la capacidad de ForoSalud de llevar a cabo su trabajo en el plano local.

Desarrollar la capacidad de escuchar a los muy pobres y al mismo tiempo influir en la política pública requiere la movilización de considerables recursos.

¿Cómo puede desarrollar una agenda común a todos sus miembros? ¿Cómo garantizar su independencia? ¿Cómo evitar ser cooptado? ¿Cómo canalizar la voz de los que no tienen voz? Estas imágenes dan una idea de la clase de trabajo en que DFID decidió hacer sus intervenciones. Demuestran procesos innovadores que, aunque sólo en sus etapas iniciales, reflejan una sociedad capaz de cambiar. Son procesos marcados por paradojas, tensiones y preguntas. Hay más preguntas que respuestas.

Al traer al primer plano del debate la pobreza y la exclusión, desnudan una sociedad caracterizada por la exclusión política, jerarquías y relaciones de poder desiguales. Son procesos que nos hacen cuestionarnos profundamente como individuos, como organizaciones y en la manera en que nos relacionamos unos con otros.

Publicado en "Alianzas contra la Pobreza – La experiencia del DFID en el Perú 200-2005" :
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  • miércoles, enero 05, 2005

    En La Laguna Azul - San Martin

    Con mi esposa (Mixy) y mi mamá (Teresa) en nuestras últimas vacaciones en la Laguna del Sauce (San Martín, Perú) Posted by Hello