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lunes, setiembre 26, 2011

El fascista Cipriani - César Hildebrant





El fascista Cipriani

Por: César Hildbrant (Publicado en el diario La Primera el Domingo 08 de Marzo del 2009)



El Cardenal Cipriani debe odiar a la Iglesia Católica. Podría ser hasta un infiltrado en sus filas, un demonio con alas de papier mâché, un íncubo luterano decidido a desprestigiar a Roma.

¿O es que es impresentable sólo porque le da la gana y sin propósitos ulteriores?

Cuando los inocentes eran sospechosos y los sospechosos eran terroristas y los terroristas eran desaparecidos, Cipriani apoyó firmemente, en Ayacucho, los desmanes militares que casi nos cuestan perder la guerra con el maoismo homicida de Sendero.

Jamás defendió a las víctimas del fascismo Fujimorista. Al contrario, alguna vez sostuvo que la Coordinadora Nacional de derechos humanos, una entidad que exponía el pellejo en defensa de los inocentes victimados por la barbarie de ambos lados, era “una cojudez”.

Porque Cipriani no sólo es fascista de convicción y franquista melancólico sino que también es procaz.

Alguna vez lo grabaron dando una charla en la Escuela Militar de Chorrillos y este columnista tuvo el privilegio de propalar parte de esas imágenes en un programa de TV.

Allí, con el lenguaje de un asaltante de caminos y el alma de un abusador de mujeres, habló “a lo macho”. Allí virtió parte de su alma y lo que virtió no le hizo ningún bien a la institución que desde hace dos mil años pretende decirnos que sus pastores son gente mejor que los mortales comunes y corrientes.

Cipriani no sólo no es mejor que cualquiera. Cipriani es peor que cualquier laico con pocos valores.

Porque el laico más imperfecto que uno pueda imaginar no se disfraza de jerarca romano ni pretende señalarnos el camino que conduce al cielo.

Cipriani es fascista probado, es ordinario como un suboficial encervezado, es teatrero como cuando simuló llorar después de lo de la embajada del Japón y es odioso por donde se le mire y desde donde se le oiga porque su único interés es el de contribuir al inmovilismo. Es un discurso de la Confiep con un amén al final.. Es el hombre que el mártir Oscar Arnulfo Romero, obispo salvadoreño asesinado por la derecha en plena misa, no habría siquiera saludado.

Cipriani fue nombrado cardenal por un Papa que coordinaba con la CIA, que recibía en secreto al enviado de Reagan para ver qué se hacía en Varsovia y que combinaba sin remordimientos la misión pastoral y su labor de destruir todo lo de progresista y moderno que en la Iglesia Católica se había levantado desde el Concilio Vaticano II.

Paulo VI fue el iluminado que quiso emparentar, por segunda vez, la Iglesia Católica con los intereses de los que más sufren. Porque Paulo VI entendió que el sufrimiento social es evitable y que es el orden mundial, podrido desde la raíz, el que lo convierte en endémico.

Paulo VI quería regresar a los orígenes de una Iglesia que, antes de ser Roma, fue fe y pobreza, ejemplo y humildad. Estuvo a punto de lograrlo hasta que llegaron las hordas de la restauración con el Opus Dei a la cabeza y los sodálites en la infantería.

Esas hordas han restablecido el orden que terminará matando a la iglesia de Roma. El orden del Sacro Imperio. El orden inamovible de los ricos que mandan y los pobres que deben esperar vivir mejor en el cielo. “Allí tomaréis sopa, hermanos míos”, decía Neruda.

Y de esas hordas pasatistas y de ese orden que olvidó a San Francisco y recuperó el sentido del imperio nació la espantosa nominación del Cardenal Cipriani, siniestra expresión del Opus Dei y consejero espiritual de Fujimori.

Y ayer este señor, que quiere pasar por comentarista desinteresado, ha dicho que el Museo de la memoria no debe levantarse porque “no contribuye a la reconciliación del país”.

Bueno, el Museo de la Inquisición, donde Cipriani debería figurar en cera y con el disfraz de prelado que tanto le gusta, tampoco es que fomente la reconciliación entre la Iglesia y sus víctimas.

Y, sin embargo, el Museo de la Inquisición existe porque resume un capítulo de la historia.

Aparte de adular a Alan García y de censurar a quienes enfrentan las provocaciones de Chile -recordándonos la peor diplomacia de Roma frente a los poderes fácticos-, Cipriani se ha permitido decirle a los propulsores del Museo de la memoria -es decir, al gobierno alemán de la conservadora Ángela Merkel- que “no se debe permitir injerencias extranjeras”.

¡Y lo dice este funcionario de una Iglesia con sede en Roma, con casa matriz en el Estado del Vaticano y con nuncios embajadores acogidos al estatuto de la extraterritorialidad!

Es hora de decirle a Cipriani cuán inaceptable resulta como personaje espiritual. Es hora de recordarle que si la Iglesia Católica sufre de anemia sacerdotal y crisis de feligresía es por gente como él. Es hora de decirle, en suma, que la maldición de los hipócritas es que no pueden ocultar su hipocresía.

Ya he dicho que me duele ser agnóstico. Pero cuando escucho a Cipriani decir cosas como la de ayer me reafirmo en mi catedral de dudas. Bueno, dudas relativas. No tengo la menor duda, por ejemplo, de que Cipriani no representa a Dios -como quiera que se pueda entender esta definición-.

martes, abril 06, 2010

Sotanas pedófilas y silencio en la iglesia...

Hace algún tiempo un cura católico se nos acercó a mi esposa y a mi para preguntarnos, entre otras cosas, si nuestro hijo estaba bautizado. Se escandalizó ante nuestra respuesta negativa y, peor aún, cuando le comentamos que no lo pensabamos hacer y que dejaríamos que él (mi hijo) lo decidiera cuando sea el momento. El tipo arremetió con la una y mil razones para cambiar nuestra posición y cada vez se sulfuraba más.


Para dar por terminada la conversación le dije lo siguiente: "mire, mi hijo está más seguro solo, a la medianoche y en la plaza dos de mayo que solo y a cien metros de uno de ustedes".


¿Por qué lo dije? ¡La razón es obvia! Basta con mirar algunos de los diarios para ponerse tan alerta como si de zona sísmica se tratara…


Si no me creen pongo, a su disposición una muestra de lo aparecido en los diarios, estos últimos días, sobre los cada vez más escandalosos casos de pederastía con sotana... pero no de un par de casitos aislados por allí, sino de cientos, si no miles de casos, que fueron además conocidos y ocultados por los grandes jerarcas eclesiásticos católicos.


Santa pederastia, Batman Autor: Pedro Salinas (Perú 21). "(...) en esta Iglesia Católica de discursos antiabortistas y cómplices encubrimientos de pedófilos entre sus filas, poblada por sinvergüenzas retorcidos que han hecho de la confianza depositada por sus fieles un puerco festín, las grietas se abren y comienzan a mostrar un rostro enfermo, fétido, putrefacto".


Entre la pedofília y las píldoras Autor: Guillermo Giacosa (Perú 21). "(...) Callar –en el lenguaje del ciudadano sin hábito, sin uniforme y con capacidad para pensar por sí mismo– es una forma inaceptable de complicidad. Perder esa autonomía hipoteca, de algún modo, la esencia de nuestra humanidad y desvaloriza nuestra opinión."


En el nombre del padre Autor: Fritz Du Bois (Perú 21). "(...) Esa evasión no tiene justificación en una religión que nació de la necesidad de proteger al más débil. El riesgo de adoptar la política del avestruz y negar el daño que se les ha hecho a innumerables e inocentes personas es generar una profunda crisis de confianza entre sus fieles.


No Pueden Escuchar ni Eso Rafo León (Caretas)."(...) Se trata entonces de des singularizar el caso y volcarlo hacia el adulto agresor, librando así de toda responsabilidad al chibolo. Pero claro, para que el enunciado cale, tiene que ser escuchado, es palabra hablada. Y entre 1950 y 1974 el cura Lawrence Murphy, quien dirigía una institución para niños sordos en Wiscosin, abusó de doscientos de ellos. Niños sordos, que aún ahora no pueden escuchar la oración “Todo niño puede ser seducido”. Recientemente el New York Times ha levantado este tremendo caso, el de Murphy, un caso que en su momento llegó hasta el Vaticano y ni más ni menos que al escritorio de Ratzinger, hoy Benedicto XVI y en ese entonces Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Ratzinger en 1996, frente a unas cartas de Murphy en las que este se mostraba arrepentido, decidió silenciar el affaire. Silenciarlo, hacerlo sordo, dejar de escuchar, tapar, negar. Y que a los niños que no puedan oír una oración de consuelo, la vida los siga matando"
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Rectificación Vaticana Editorial de El País (05/04/2010). "(...) Cada vez que el Vaticano habla se hunde más en la charca en la que lleva semanas chapoteando -y de manera discontinua, meses y aun años- por el escándalo de los abusos sexuales de sacerdotes y prelados sobre la juventud, últimamente en la hipercatólica Irlanda, pero anteriormente en Estados Unidos, Austria, Bélgica, Polonia y la propia España. Primero, Benedicto XVI, en la homilía que pronunció con motivo del Domingo de Ramos, calificó de “habladurías” muchas de las acusaciones que se están vertiendo en fuego cruzado contra la Iglesia."


La Iglesia arropa a Benedicto XVI Tomado de El País (05/04/2010).- Por LUCIA MAGI - Bolonia - La semana más intensa para la Iglesia católica se cierra sin referencias directas al escándalo de los abusos sexuales cometidos por curas, sobre todo, por los casos de Múnich y Wisconsin, donde los abogados de las presuntas víctimas acusan al Papa de haber silenciado algunos casos cuando era obispo y cardenal prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. El incesante goteo de noticias sobre los presuntos encubrimientos por parte de la jerarquía eclesiástica han marcado sin embargo las celebraciones de Semana Santa de este año. El quinto, para el Papa alemán. Seguramente, el más duro.


El Papa y la pederastia - Editorial de El Tiempo (22 Marzo).- "(...) Las noticias sobre casos de pederastia se asemejan a las muñecas rusas que están unas dentro de otras, pero al revés: a cada escándalo lo sucede uno mayor. Poco después de conocerse la detención de un religioso español en Chile por cometer y grabar abusos sexuales con alumnos suyos, Alemania se estremeció por las revelaciones sobre tratamiento violento y abusos en los que incurrieron hace varios años más de 150 sacerdotes. Y no bien el Vaticano se pronunció sobre esta información -que en el capítulo de maltratos incluye a un hermano del Papa-, estalló en la poderosa comunidad católica de Irlanda la bomba de un cardenal que fue incapaz de controlar a los clérigos pederastas. Aunque este es el más vivo escándalo que salpica ahora a la Iglesia, no es el último en el tortuoso mundo del abuso de menores: en España acaba de descubrirse una secta erótico-deportiva que abusaba de los pequeños alumnos de una academia de karate."


Las sandalias del pecador. La pedofilia y su ocultamiento dañan a la iglesia católica. Augusto Álvarez Rodrich (La República). “(...)Y más grave aún, si cabe, dentro de la desgracia que significó para miles de niños que, por distintos motivos, llegaron a la iglesia y lo que encontraron fue un desgraciado que abusó sexualmente de ellos, fue conocer por The New York Times y otros medios europeos que Benedicto XVI encubrió varios casos, incluyendo la violación de los 200 niños sordos”

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