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martes, abril 27, 2010

Los enfermos olvidados

Autor: David Molyneux

Tomado de Project Syndicate

LIVERPOOL – El mundo desarrollado está familiarizado con las amenazas globales de infecciones virales que producen miedo tanto en las poblaciones ricas como entre los pobres. La pandemia de SARS, la gripe aviar y la gripe porcina le han costado a la economía global unos 200.000 millones de dólares. Estas amenazas surgen frecuente e impredeciblemente como consecuencia del contacto humano con los animales. Se necesita una respuesta rápida de los gobiernos, las agencias de las Naciones Unidas, las autoridades regulatorias y la industria farmacéutica a los efectos de coordinación, vigilancia y producción de vacunas.

Pero la gente más pobre –los que viven con menos de 2 dólares por día- muchas veces no es considerada importante cuando surge una amenaza pandémica. Ellos no contribuyen significativamente a la economía global, y los sistemas de salud de sus países funcionan con una pequeña fracción de lo que las economías avanzadas dedican a la salud de sus poblaciones.

Inversamente, la visión que tienen los países desarrollados de las enfermedades del mundo en desarrollo es que sólo tres son importantes: el sida, la tuberculosis y la malaria. Esto surge del poder de los grupos de presión y el reconocimiento de que estas enfermedades podrían amenazar al mundo desarrollado. En consecuencia, estas enfermedades reciben una cantidad desproporcionada de financiamiento para investigación y control, mientras que otras enfermedades que matan, enceguecen, deforman y dejan inválidos a muchos más –los “mil millones de abajo”- tienen un acceso limitado a la atención sanitaria.

Estas infecciones se conocen como las Enfermedades Tropicales Desatendidas (NTD por su sigla en inglés). No son muy familiares en el mundo desarrollado, y sus nombres suelen ser difíciles de pronunciar: filariasis (elefantiasis), oncocerciasis (ceguera de los ríos), esquistomiasis (billharziasis) y otras, particularmente gusanos intestinales.

Estas no son enfermedades familiares para la gente lo suficientemente afortunada como para vivir en los países más ricos del mundo, pero son nombres de todos los días para cientos de millones de personas pobres, que suelen infectarse con una o más de ellas. Son enfermedades de un proceso prolongado, que muchas veces se contraen en una edad temprana, y tanto las enfermedades como sus síntomas son progresivos.

De hecho, mientras que la miseria que causan las enfermedades parasitarias es vasta y la carga, excesiva –tanto como la tuberculosis o la malaria-, no matan de inmediato. Más bien, erosionan gradualmente las perspectivas de desarrollo de los niños.

Y los síntomas se acumulan: se pierde gradualmente la visión, aparecen lesiones genitales en la pubertad (que a veces aumentan el riesgo de VIH) y el estado de la piel se deteriora conforme millones de gusanos microscópicos causan una picazón intolerable. La pérdida de sangre, que causa anemia, es el resultado de miles de gusanos que comen las paredes del intestino.

Otras enfermedades, como la enfermedad del sueño, transmitidas por las moscas tsé-tsé son fatales si no se las trata, al igual que la leishmaniasis, una vez que los parásitos que la causan –transmitidos por pequeñas moscas de arena- invaden el hígado y el bazo. Una vez más, la miseria causada por estas infecciones excede la carga de la tuberculosis o la malaria.

La buena noticia es que las NTD se pueden tratar, ya que existen drogas de calidad –donadas por las principales compañías farmacéuticas-. Estas donaciones de medicamentos para la ceguera de los ríos, el tracoma (otra enfermedad de la vista), la lepra, la elefantiasis, los gusanos y las billharziasis, así como la enfermedad del sueño, le dan esperanza a millones de personas.

Es más, el costo del tratamiento anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud suele ser inferior a 0,50 dólar, y mucho menos en Asia, donde la distribución está a cargo de las comunidades o de las escuelas. El aumento en el tratamiento ha sido espectacular –más de 500 millones de personas en 51 países han sido tratadas por elefantiasis en 2007, y 60 millones en 19 países, por la ceguera de los ríos-. La enfermedad del gusano de Guinea hoy es endémica en apenas cuatro países y la lepra es un problema en sólo seis.

Estas son cifras impresionantes, y el gasto es trivial comparado con las drogas antirretrovirales para tratar el sida, que cuestan más de 200 dólares anuales y deben tomarse diariamente, no cada año. Dado que aproximadamente mil millones de personas están infectadas con NTD, comparado con 40 millones que padecen VIH, y que las drogas para tratarlas son donadas y en realidad previenen la enfermedad y frenan la transmisión, tratar las NTD es una oportunidad importante para sacar a las poblaciones de la pobreza.

El principal desafío es convencer a quienes formulan las políticas de que para reducir la pobreza hay que hacer algo más que concentrarse sólo en tres enfermedades. En realidad, las NTD son “las oportunidades más asequibles”. Si la comunidad internacional es seria cuando habla de aliviar la pobreza y lograr los objetivos de desarrollo, ocuparse de las enfermedades tan directamente asociadas con la miseria económica debería ser un objetivo fundamental.

Podemos fácilmente cumplir ese objetivo, porque tenemos los medicamentos que son efectivos, gratis (o muy baratos), que tienen costos de entrega bajos y que ofrecen beneficios adicionales. Llegó el momento de repensar nuestras inversiones y mensajes en materia de salud pública, y evaluar si estamos obteniendo el mejor valor por los dólares de los donantes, o si deberíamos hacer mucho más para tratar las enfermedades que hasta ahora, básicamente, hemos ignorado.

martes, octubre 14, 2008

«La atención primaria de salud, más necesaria que nunca»

Hoy ha sido publicado el Informe sobre la salud en el mundo 2008 cuyo título lo dice todo: «La atención primaria de salud, más necesaria que nunca»

Esta es la copia fiel del resumen de este informe.

Hace 30 años, la atención primaria de salud se presentó como un conjunto de valores, principios y enfoques destinados a mejorar el grado de salud de las poblaciones desfavorecidas. En todos los países, ofrecía una manera de mejorar la equidad en el acceso a la atención de salud y la eficiencia en la manera en que se usaban los recursos. La atención primaria de salud adoptó una visión holística de la salud que iba mucho más allá del limitado modelo médico. Reconocía que muchas de las causas básicas de la mala salud y de la enfermedad escapaban al control del sector de la salud y, por lo tanto, deben abordarse a través de un enfoque amplio que abarque a toda la sociedad. De ese modo cumpliría varios objetivos: mejorar la salud, disminuir la morbilidad, aumentar la equidad y mejorar enormemente la eficacia de los sistemas de salud.

Hoy en día, los sistemas de salud, incluso en los países más desarrollados, no alcanzan esos objetivos. Aunque se han realizado notables progresos para mejorar la salud, luchar contra la enfermedad y alargar la vida, las personas no están satisfechas con los sistemas de salud que existen en todo el mundo. Una de las mayores preocupaciones se refiere al costo de la atención de salud. Se trata de una preocupación realista, ya que 100 millones de personas caen en la pobreza todos los años al costear la atención sanitaria. Un número aún mayor de personas no puede acceder a ningún tipo de atención de salud.

El problema radica en que los sistemas de salud y los programas de desarrollo de la salud se han convertido en un mosaico de componentes dispares. Ello se evidencia en la excesiva especialización de los países ricos y en los programas impulsados por donantes y centrados en una sola enfermedad de los países pobres. Una gran proporción de los recursos se destina a los servicios curativos, pasando por alto las actividades de prevención y promoción de la salud, que podrían reducir en un 70% la carga de morbilidad a nivel mundial. En resumen, los sistemas de salud son injustos, inconexos, ineficientes y menos eficaces de lo que podrían ser. Además, sin una reorientación sustancial es probable que los actuales sistemas de salud se vean desbordados por los crecientes desafíos del envejecimiento de la población, las

pandemias de enfermedades crónicas, las nuevas enfermedades emergentes, como el SRAS, y las repercusiones del cambio climático.
«En lugar de reforzar su capacidad de respuesta y prever los nuevos desafíos, los sistemas sanitarios parecen hallarse a la deriva, fijándose una tras otra prioridades a corto plazo, de manera cada vez más fragmentada y sin una idea clara del rumbo a seguir», se señala en el Informe sobre la salud en el mundo 2008, titulado La atención primaria de salud, más necesaria que nunca.
Con la publicación de este informe el 14 de octubre, la OMS espera iniciar un debate a nivel mundial sobre la eficacia de la atención primaria de salud como una forma de reorientar los sistemas nacionales de salud. En un editorial publicado recientemente en la revista The Lancet, la Directora General de la OMS, Margaret Chan, escribió: «Ante todo, la atención primaria de salud ofrece una manera de organizar el conjunto de la atención de salud, desde los hogares hasta los hospitales, en la que la prevención es tan importante como la cura, y en la que se invierten recursos de forma racional en los distintos niveles de atención».

En realidad, la OMS espera reavivar ese debate. La atención primaria de salud se puso oficialmente en marcha en 1978, cuando los Estados Miembros de la OMS firmaron la Declaración de Alma-Ata. Eso fue hace 30 años. Unos cuantos países persiguieron este ideal. Pero, como afirma la Dra. Chan: «Este enfoque se malinterpretó casi de inmediato».

La atención primaria de salud se interpretó erróneamente como la prestación de una mala atención a los pobres. También se consideró que se centraba exclusivamente en el primer nivel de atención. Algunos la calificaron de utópica, y otros pensaron que era una amenaza para el cuerpo médico.

En el Informe sobre la salud en el mundo, la OMS propone que los países basen sus decisiones relativas al sistema de salud y al desarrollo de la salud en cuatro orientaciones normativas amplias e interconectadas. Estas cuatro orientaciones representan los principios básicos de la atención de salud.

Cobertura universal: para que los sistemas sean equitativos y eficientes, todas las personas deben tener acceso a la atención de salud de acuerdo con sus necesidades e independientemente de su capacidad de pago. Si carecen de dicho acceso, las desigualdades en materia de salud producen décadas de diferencias en la esperanza de vida, no sólo entre países, sino dentro de los países. Estas desigualdades plantean riesgos, en particular brotes de enfermedades, para todos. Ofrecer una cobertura para todos constituye un desafío económico, pero actualmente la mayoría de los sistemas se basa en pagos directos, que es el método menos equitativo y eficaz. La OMS recomienda sistemas de mancomunación de fondos y de prepago, como los planes de seguro. El Brasil comenzó a trabajar para lograr la cobertura universal en 1988, y ahora llega al 70% de la población. Pero entre los países que han avanzado hacia la cobertura universal en los últimos años, Rwanda es sin duda el que ha logrado los resultados más impresionantes. En cinco años, el Gobierno de Rwanda ha conseguido ampliar el seguro de enfermedad a todo el país, cubriendo a más de siete millones de personas (más del 70% de la población total), y actualmente va por buen camino para lograr la cobertura universal. (Ello ha sido posible gracias al firme compromiso político a favor de las mutualidades de seguro de enfermedad y la ayuda internacional.)

Servicios centrados en las personas: los sistemas de salud pueden reorientarse para responder mejor a las necesidades de las personas a través de puntos de prestación de servicios integrados en las comunidades. Cada una de las 17.000 “casas de salud” de la República Islámica del Irán presta servicio a unas 1500 personas, siendo responsables del acusado descenso de la mortalidad de las dos últimas décadas, en las que la esperanza de vida pasó de 63 años en 1990 a 71 años en 2006. La estrategia de atención primaria de salud de Nueva Zelandia, que se puso en marcha en 2001, hace hincapié en la prevención y la gestión de las enfermedades crónicas. Las “policlínicas” cubanas han contribuido a que los cubanos gocen de una de las mayores esperanzas de vida (78 años) de los países en desarrollo del mundo. El Programa de Salud Familiar del Brasil proporciona una atención de calidad a las familias en su domicilio, en las clínicas y en los hospitales.

Políticas públicas saludables: la biología no explica por sí sola muchas de las diferencias de longevidad, como la diferencia de 27 años entre los barrios ricos y pobres de Glasgow. De hecho, gran parte de lo que afecta a la salud se halla en gran medida fuera de la esfera de influencia del sector sanitario. Los Ministerios de Comercio, Medio Ambiente, Educación y otros influyen en la salud, y, sin embargo, se suele prestar muy poca atención a las decisiones de estos ministerios que afectan a la salud. La OMS considera que todas deberían ser objeto de deliberaciones y que es preciso integrar ampliamente un enfoque de “la salud en todas las políticas” en todos los gobiernos. Ello exigirá modificar los cálculos políticos, ya que algunos de las mayores mejoras de la salud pueden lograrse por medio de programas de desarrollo desde la primera infancia y la educación de las mujeres, pero es poco probable que estos beneficios se hagan realidad durante el o los mandatos de un único político.

Liderazgo: los actuales sistemas de salud no se encaminarán de forma natural a modelos más equitativos, eficientes (que funcionen mejor) y eficaces (que alcancen sus objetivos). Así pues, más que mandar y controlar, el liderazgo tiene que negociar y dirigir. Todos los componentes de la sociedad –incluidos los que tradicionalmente no intervienen en la salud– tienen que participar, incluso la sociedad civil, el sector privado, las comunidades y el sector empresarial. Los responsables de la salud deben garantizar que los grupos vulnerables tengan una plataforma para expresar sus necesidades y que se preste atención a estas peticiones. Las posibilidades son enormes. En la mitad de los países del mundo, los problemas de salud son la mayor preocupación personal para una tercera parte de la población. Para asumir un liderazgo sensato es necesario saber lo que funciona. Sin embargo, la investigación sobre sistemas de salud es una esfera que a menudo recibe financiación insuficiente. En los Estados Unidos de América, por ejemplo, tan sólo se dedica el 0,1% del gasto del presupuesto nacional en materia de salud a la investigación sobre sistemas de salud. No obstante, la investigación es necesaria para generar las mejores pruebas científicas que sirvan de base para tomar decisiones de salud.

Al perseguir estos cuatro objetivos de atención primaria de salud, los sistemas nacionales de salud pueden llegar a ser más coherentes, más eficientes, más equitativos y mucho más eficaces.
Es posible avanzar en todos los países. Ahora, más que nunca, existen oportunidades para empezar a cambiar los sistemas de salud y convertirlos en atención primaria de salud en todos los países. Las dificultades difieren en países con distintos niveles de ingresos, pero también existen aspectos comunes. Se gasta más dinero que nunca en salud y se tienen más conocimientos para abordar los problemas sanitarios mundiales, incluso mejores tecnologías médicas. Actualmente también se reconoce que las amenazas y oportunidades en materia de salud son comunes en todo el mundo. La ayuda es importante para algunos países, pero la gran mayoría del gasto sanitario procede de fuentes nacionales. Incluso hoy en día, en África, el 70% de los recursos destinados a la salud procede de fondos nacionales. Así pues, la mayoría de los países tiene la capacidad necesaria para comenzar a avanzar hacia los beneficios de la atención primaria de salud y beneficiarse de ellos.

Ver informe completo en http://www.who.int/whr/2008/es/index.html

sábado, agosto 30, 2008

¿Qué es la salud pública?"

"Me dedico a la salud pública". He dado esa respuesta miles de veces y casi siempre se quedan mirándome con los ojos cuadrados. Peor aún, cuando la respuesta es "me dedico a las políticas de salud" o "a la gerencia en salud", la conversación queda suspendida en un vacío. Las más de veces, mis interlocutores entran en una profunda pero corta introspección, para luego, claro, cambiar de tema a paso apurado. Sin embargo, hay algunos que atreven una tímida reflexión... "...uhmm, osea ves la parte administrativa", hay otros que con cierto tono despectivo, lanzan un ... "ya, osea ves papeles y no pacientes".


Aunque a estos últimos no le falta razón, sus afirmaciones están lejos de describir exactamente "mi negocio".

Pero, y he aquí lo cómico, yo tampoco sé como describirlo exactamente y mucho menos en pocas palabras. Y nadie quiere pasarse horas describiendo lo que hace. Esto lo he comentado con mis colegas que han decidido dedicarse a este, aparentemente, indescriptible campo de la ciencia y el arte e, indefectiblemente, a todos les pasa lo mismo. Todos y todas, en cualquier punto de nuestro globo terráqueo pasamos por el mismo predicamento y cada quien ha desarrollado diferentes formas de sortearlo, siendo la más común y efetiva, poner algun ejemplo ("controlo epidemias") y punto.

Es así que me encuentro con una iniciativa que toma el toro por las astas y de una forma muy creativa. 17 escuelas de salud pública de los Estados Unidos han decidido lanzar un proyecto denominado What is public health?" orientado a explicar de lo que se trata la salud pública y a desarrollar o mejorar la conciencia de lo que ello significa en nuestra vida cotidiana.

Una de las más ingeniosas campañas lanzadas en este proyecto se denomina "This is public health", la cual consiste en pegar un sticker en todo aquello que la refleje (ver video).

Lamentablemente todo el material está en inglés; sin embargo, estoy seguro que no faltará un grupo entusiasta que quiera tomar el testigo y replicarlo localmente.

Y ojalá así sea. De esa manera, entre otras cosas, será más fácil describir qué diablos hacemos y porqué un día decidimos alejarnos de "la cama de los pacientes"...

lunes, agosto 18, 2008

Gill Walt... un merecido tributo.

Acaba de salir la edición de setiembre (Número 5, Volumen 23) de la revista Health Policy and Planning, prestigiosa publicación de consulta obligatoria para cualquiera que esté vinculado al tema de las políticas de salud.

Este número, sin embargo, es de colección. Está dedicado completamente a la doctora Gill Walt, profesora de Política de Salud Internacional de la Unidad de Política de Salud de la London School of Hygiene and Tropical Medicine de la Universidad de Londres y autora de extraordinarios e indispensables libros de consulta en la especialidad: Health Policy: An Introduction to Process and Power y Making Health Policy (este último en co-autoría con Kent Buse y Nicholas Mays).

Además, incluye varios artículos de acceso gratuito, entre ellos uno de particular relevancia: 'Doing' health policy analysis: methodological and conceptual reflections and challenges, escrito por la propia Dra. Walt. Pero no solo está la Dra. Walt, si no que otros destacados autores participan en esta publicación. Por ejemplo, profesores de altísima calidad como el propio Dr. Buse y la Doctora Lucy Gilson.

El listado completo de los artículos los puedes encontrar en
Health Policy and Planning. Volume 23, Number 5, September 2008

o, en todo caso, los pueden revisar directamente de este sitio:

Lucy Gilson, Kent Buse, Susan F Murray, and Clare Dickinson Future directions for health policy analysis: a tribute to the work of Professor Gill Walt. Health Policy and Planning Advance Access published on July 29, 2008. Health Policy Plan. 2008 23: 291-293; doi:10.1093/heapol/czn025 [Full Text] [PDF] [Request Permissions]

Lucy Gilson and Nika Raphaely The terrain of health policy analysis in low and middle income countries: a review of published literature 1994–2007. Health Policy and Planning Advance Access published on July 22, 2008. Health Policy Plan. 2008 23: 294-307; doi:10.1093/heapol/czn019 [Abstract] [FREE Full Text] [PDF] OPEN ACCESS ARTICLE

Gill Walt, Jeremy Shiffman, Helen Schneider, Susan F Murray, Ruairi Brugha, and Lucy Gilson ‘Doing’ health policy analysis: methodological and conceptual reflections and challenges. Health Policy Plan. 2008 23: 308-317; doi:10.1093/heapol/czn024. [Abstract] [FREE Full Text] [PDF] OPEN ACCESS ARTICLE

Mark Exworthy Policy to tackle the social determinants of health: using conceptual models to understand the policy process. Health Policy Plan. 2008 23: 318-327; doi:10.1093/heapol/czn022. [Abstract] [Full Text] [PDF] [Request Permissions]

Sripen Tantivess and Gill Walt The role of state and non-state actors in the policy process: the contribution of policy networks to the scale-up of antiretroviral therapy in Thailand. Health Policy and Planning Advance Access published on July 25, 2008
Health Policy Plan. 2008 23: 328-338; doi:10.1093/heapol/czn023. [Abstract] [Full Text] [PDF] [Request Permissions]

Joanna Crichton Changing fortunes: analysis of fluctuating policy space for family planning in Kenya Health Policy and Planning Advance Access published on July 24, 2008
Health Policy Plan. 2008 23: 339-350; doi:10.1093/heapol/czn020. [Abstract] [FREE Full Text] [PDF] OPEN ACCESS ARTICLE

Kent Buse Addressing the theoretical, practical and ethical challenges inherent in prospective health policy analysis. Health Policy and Planning Advance Access published on July 29, 2008. Health Policy Plan. 2008 23: 351-360; doi:10.1093/heapol/czn026. [Abstract] [Full Text] [PDF] [Request Permissions]

Ermin Erasmus and Lucy Gilson How to start thinking about investigating power in the organizational settings of policy implementation. Health Policy and Planning Advance Access published on July 29, 2008. Health Policy Plan. 2008 23: 361-368; doi:10.1093/heapol/czn021. [Abstract] [Full Text] [PDF] [Request Permissions]

jueves, julio 31, 2008

Códigos Z

Sobre los malestares del bienestar y los enfermos que no lo son.
(Publicado el 25 de julio en el muy recomendable blog Escepticemia de Gonzalo Casino en www.jano.es)
Hay una nueva epidemia que recorre el mundo desarrollado. Bueno, para ser serios y rigurosos, ni es nueva ni es una auténtica epidemia. Los afectados, que se cuentan por millones, son aquellas personas que acuden al médico aquejadas de una cierta inquietud, un malestar vago, una insatisfacción general, pero que tras ser evaluadas no cumplen los criterios diagnósticos de ninguna enfermedad orgánica o trastorno mental. Estos casos pueden representar nada menos que el 20% de las consultas de salud mental y un porcentaje superior de las de atención primaria. Son enfermos si consideramos que “enfermo es el que va al médico”, según la célebre expresión del neurólogo alemán Viktor von Weizsäcker (1886-1957), pero al carecer de diagnóstico clínico, pasan a ser etiquetados como “códigos Z”, una clasificación heterogénea que acoge muchos de los trastornos de la insatisfacción y a los enfermos que no lo son.
Los códigos Z son una etiqueta creada en las principales clasificaciones de enfermedades para catalogar problemas de salud que no son propiamente enfermedades. Así, la International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems de la OMS, en su décima revisión (ICD-10), reserva los códigos Z para los “factores que influyen en la salud y contactos con los servicios de salud”. Aquí se incluyen personas con diferentes circunstancias psicosociales, económicas o personales que potencialmente afectan a su salud. Por su parte, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders de la American Psychiatric Association, el manual de referencia para los trastornos mentales en medio mundo, en su edición de 1994 (DSM-IV), la última hasta ahora, reservaba los códigos Z para diversas situaciones que no son propiamente trastornos mentales, sino problemas paternofialiales (Z63.8), problemas espirituales (Z71.8), comportamientos antisociales (Z72.8) y otros. Estos códigos Z empezaron a definirse en la década de 1990, cuando quizá no se podía sospechar que esta etiqueta iba a convertirse en un gigantesco cajón de sastre de las inquietudes de la vida, de las quejas de los insatisfechos, de los malestares de la sociedad del bienestar, de las dolencias del espíritu.

Pero si los códigos Z no son enfermos, ¿qué son entonces? La frontera donde acaba la normalidad y empieza la enfermedad mental es difusa. Este es sin duda uno de los caballos de batalla de la psiquiatría, especialmente desde la irrupción de la antipsiquiatría y la drástica negación de la enfermedad mental. El DSM ha esquivado este escollo refiriéndose a trastornos en vez de a enfermedades, pero el problema sigue latente. Las dificultades, las penas y los contratiempos no son enfermedades o trastornos, son simplemente vicisitudes de la vida, a las que es más fácil hacerles frente con ayuda de la familia y los amigos, e incluso de los consultores filosóficos. El problema es que vivimos tan condicionados por la idea vigente de salud y en una sociedad tan medicalizada que todos somos o podemos ser en algún momento un código Z.

viernes, agosto 24, 2007

Right to the highest attainable standard of health - Paul Hunt

Commentary by Paul Hunt, UN Special Rapporteur on the Right to the highest attainable standard of health. The Lancet Vol. 370 August 4, 2007

The right to the highest attainable standard of health lies at the heart of the health and human rights movement. Of course, this right does not provide magic solutions to complex health issues, any more than do ethics or economics. Nonetheless, the right to health has a crucial constructive role to play. Health policymakers and practitioners who ignore this fundamental human right are failing to use a powerful resource that could help to realize their professional objectives. Artículo completo en Action Canada for Population and Development "Friday Facts" Vol. 8 Issue 8 - August 23, 2007

jueves, setiembre 28, 2006

Libro: "Historia, Salud y Globalización" (Marcos Cueto y Víctor Zamora eds.)

Este es un día muy especial para mí por varias razones. La principal , definitivamente, es presentar un libro en cuya carátula tengo el privilegio de poner mi nombre junto al de Marcos Cueto, extraordinario académico, historiador de nota, excelente profesor universitario y que juega un rol importantísimo en el rescate y crónica de la historia de la salud pública peruana y panamericana.

Segundo, porque tuvimos el honor de presentarlo frente a una nutrida concurrencia en el Auditorio “Hugo Lumbreras Cruz”, Casa Honorio Delgado, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia - UPCH y, además, contar con el Dr. David Tejada de Rivero – Ex Sub-Director General de la Organización Mundial de la Salud y ex Ministro de Salud del Perú – para los comentarios.

Tercero, por haber tenido el privilegio de contar con el auspicio de dos prestigiosas instituciones, la UPCH y el Instituto de Estudios Peruanos – IEP. Ambas estuvieron representadas en la mesa de honor. La Dra. Patricia García y el Dr. Carlos Cáceres por la primera y el Dr. Víctor Vich porla segunda.

Finalmente, y no por ello menos importante, por tener a mi familia junto a mí en este momento, especialmente a mi esposa y mi hijo… a quienes dediqué este esfuerzo.

Quiero agradecer nuevamente a Marcos por haberme permitido poner mi nombre junto al suyo en un esfuerzo que recayó fundamentalmente sobre sus hombros.

Revise el comentario del libro hecho por FLACSO en: http://www.flacso.org.ec/docs/i27resenas.pdf


jueves, marzo 30, 2006

¿En verdad más saludable y solidario?

He decidido parafrasear el título elegido para un muy publicitado documento presentado por el Banco Mundial a inicios de este año y cuyo editor es Daniel Cotlear. El título para el capítulo cuatro es aún más provocador: “Políticas pro pobre en el sector público de salud del Perú” cuya autoría pertenece a Rony Lenz y Betty Alvarado.


El documento propone una agenda. La pregunta relevante es pues si la misma conduce o no a la construcción de un país más saludable y solidario con los más pobres. Desde mi punto de vista (por lo menos en el capítulo dedicado a la salud), fracasa en el intento por dos razones fundamentales: la primera, el documento no dialoga con la sociedad peruana y, por tanto, no incorpora los avances que ésta ha producido a su interior en relación con la construcción de una agenda concertada para el sector salud; y, la segunda, omite importantes componentes de las políticas públicas en salud que afectan directamente el bienestar y el acceso a los servicios de salud de los y las más pobres en el Perú.

Artículo completo en: Observatorio del Derecho a la Salud


martes, enero 24, 2006

Políticas públicas basadas en evidencias.

A propósito de los trabajos Estigma y Discriminación en VIH y Atención Intercultural del Parto. Policy Project. Peru

Introducción

Agradezco la invitación por parte de Policy Project para comentar la presentación de los resultados finales de dos proyectos extremadamente importantes: Estigma y Discriminación en VIH y el del Atención intercultural del parto.

Sobre las características generales y particulares de los estudios

Ambos trabajos, desde mi punto de vista, son excepcionales. Digo excepcionales porque es extremadamente raro asistir a la presentación de experiencias concretas en las cuales la construcción de evidencias, mediante la investigación, se vincule tan directamente a la definición de políticas públicas, como es el caso de los trabajos sobre Estigma y Discriminación en VIH y el del Atención intercultural del parto; es excepcional, también, por el hecho de haber sido publicadas, evitando así haberlas condenado al mundo de la anécdota y la transmisión oral del conocimiento.

En mi experiencia práctica de trabajo en el Ministerio de Salud solo recuerdo un caso similar, me refiero a la Política Nacional de Medicamentos para el Control de la Malaria en el Perú, desarrollado por el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud, con el apoyo del Proyecto Vigía. Proceso que no quedo tan bien documentado como los presentados hoy.

Como tales, ambos estudios se convierten en paradigmáticos para un campo siempre controversial: el de la formulación de políticas basadas en evidencias.

Otras particularidades de estos estudios son: 1. su relevancia temática, ya que abordan temas prioritarios de la agenda pública en la salud peruana: Salud Materna y VIH/SIDA; 2. su pertinencia en el enfoque, me refiero al enfoque de derechos humanos (estigma y discriminación, por un lado, y adecuación intercultural por el otro); y, 3. el carácter innovador, ya que basado justamente en un enfoque de derechos, los llamados “objetos de estudio” realmente se convierten en ciudadanos que participan en casi todas las etapas de la definición de políticas, es decir se transforman en agentes de cambio y, como veremos luego, esto no hubiese podido ser posible si no existía un ambiente/contexto favorable a la participación ciudadana, al fortalecimiento de las organizaciones sociales, al énfasis dado a los derechos humanos, a la política de transparencia y a una cada vez mayor noción de rendición de cuentas por parte de las autoridades publicas. Es decir, las semillas de la construcción de un nuevo contrato social en salud, parafraseando el título de la conferencia organizada por el Banco Mundial para mañana y en el cual también he sido invitado a participar como comentarista.

Veamos que pasa mundialmente con las políticas públicas basadas en evidencias:

Mundialmente se reconoce la necesidad de implementar políticas basadas en evidencias. Sin embargo, también en este contexto, se reconoce que las evidencias producidas por el mundo académico juegan un rol menor y muy por el contrario, hay una sensación general de que existe un sesgo marcado en contra de la cuantificación y el análisis. Estas asombrosas afirmaciones son de Graham Leicester, reconocido estudioso inglés en materia de políticas basadas en evidencias. El mismo autor resalta la necesidad de un mayor esfuerzo en el desarrollo de las capacidades, en los hacedores de políticas para trabajar con evidencias, vale decir: saber dónde encontrarla, cómo encargarla, y cómo usarla para el desarrollo profesional de políticas, ya estas son las principales barreras a vencer, como veremos luego.

Al mismo tiempo, junto con la elaboración de políticas, múltiples estudios revelan, inevitablemente, la magnitud del reto que se tiene en incrementar el rol de la evidencia en relación con la gerencia. Es claro que la pregunta crítica no es solamente ¿Qué funciona? Si no también, ¿en que contexto funciona? Y ¿a qué costo? Es claro, igualmente, que los mejores planes están sujetos a los vaivenes de los eventos del contexto, que la política “interfiere” en cualquier momento y que, a pesar de lo bien diseñados que se encuentren los procesos de elaboración de políticas, en ocasiones los hacedores o implementadotes de las mismas no se pueden dar el lujo de pasar por todas la etapas que el mismo requiere. De aquí el énfasis en la velocidad: la evidencia debe ser oportuna, comprensible y disponible para aquellos que la demandan. Esta, quizás, sea una de las fuerzas principales que inciden sobre el mundo de las evidencias; estas fuerzas también afectan la naturaleza de las investigaciones que se hacen por encargo, en donde se favorece aquellas que se basan en encuestas o entrevistas en detrimento de las más convencionales y rigurosas investigaciones que tienden consumir mucho más tiempo.

En este mismo sentido, Gill Walt, en su libro “Política de Salud, una introducción al proceso y el poder”, ha señalado los factores que impiden el uso de una investigación, aunque parte por reconocer que a los hacedores de políticas gustan de usar las investigaciones cuando las encuentran tangibles, viables, persuasivas o gratificantes; pero, para llegar a este punto las barreras que hay que sortear son múltiples, entre ellos: los factores políticos, ya señalados; los problemas de confusión conceptual e incertidumbre, los relacionados a la evaluación del riesgo, las influencias ideológicas, las percepciones sobre la utilidad de la investigación; y, además, las vinculadas al tiempo y las formas de comunicación.

El problema se acrecienta aun más si las investigaciones que son orientadas a producir cambios sistémicos, introducen nuevos paradigmas o nuevas formas de pensar. Estas, indefectiblemente, serán ignoradas a menos que encajen con la ideología de los hacedores de políticas. En este último caso, eventualmente, podría suceder un efecto más bien revelador.

Hablar con los usuarios o usuarias y los proveedores o proveedoras de los servicios en el punto de entrega de los mismos es atractivo ya que permite cortar con un volumen inmenso de información e investigaciones disponibles. Permite, también, a los hacedores de políticas, evitar el engorroso proceso de sopesar las diferentes evidencias existentes sobre un mismo fenómeno, así como las diferentes metodologías para procesarla que, eventualmente, los podría llevar a una situación aún más compleja: la parálisis por análisis.

Fuera del excelente trabajo presentado esta tarde, valga el momento para reflexionar sobre nuevos retos en el campo de la política basada en evidencias. El primero esta en relación con el futuro. Los rápidos cambios del mundo moderno han elevado los niveles de incertidumbre en todos los procesos estratégicos. El mundo de los negocios ha respondido rápidamente a estos retos, mediante el desarrollo de nuevas técnicas (planeamiento de escenarios, rastreo de tendencias, formulación de visiones) de manera tal que les permitan operar en un contexto en el cual la evidencia del pasado tiene muy poco poder predictivo.

El segundo tema está en el campo de la ética y los valores. Confrontando el volumen de evidencias disponibles, de una calidad muy variable, una forma de encontrar la mejor conclusión es preguntarse ¿Qué es correcto?. Tener la capacidad de plantear y, eventualmente, resolver dilemas es un tema que debe ser considerado cada vez más en el desarrollo de evidencias. Demás esta decir que esto cobra mayor relevancia en el campo de la salud, en donde las decisiones que se toman (o se dejan de tomar) significan la diferencia entre la vida o la muerte para miles de seres humanos.

En resumen:

o Se presentan dos excepcionales trabajos que muestran el vínculo directo que puede existir entre la generación de evidencias y la formulación y/o implementación de políticas públicas en salud.
o En ambos trabajos se muestra una confluencia de elementos ya descritos en la literatura internacional sobre el tema, que coadyuvaron a su desarrollo. Factores de contexto, de contenido y de proceso, sin dejar de lado a los actores. Resaltan dentro de estos la relevancia, la pertinencia y los enfoques aplicados.
o Los trabajos muestran lo poderoso que puede resultar la aplicación de un enfoque de derechos humanos, en especial el derecho que tenemos de participar plenamente en aquellas decisiones que afectan nuestras vidas.
o Las ponencias también nos plantean nuevos retos: la sostenibilidad de las mismas en un contexto de debilidad institucional; la replicabilidad de la experiencia; y la necesidad de generar nuevos instrumentos acorde con un entorno siempre cambiante y por tanto inestable.
o Demás está decir que felicito al Proyecto Policy (ahora PDI) pro el trabajo realizado y, por supuesto, a quienes estuvieron directamente involucrados en el proceso.

Víctor Zamora
24 de enero del 2006

viernes, diciembre 09, 2005

Cerebros emigrantes y el derecho humano a la salud

Un reporte preliminar producido por el Ministerio de Salud informa que 24,273 profesionales de las salud (13700 de los cuales son médicos) han emigrado del Perú en el 2004. Este dato se suma a otros producidos internacionalmente en los cuales el país resalta como uno de los que expulsa más profesionales en el continente, en general, y con una de las tasas de emigración más altas de médicos, en particular

Sin embargo, todos los estudios internacionales advierten, también, de la fragilidad de las fuentes de información sobre la cual estos cálculos han sido construidos. Aun así, e independientemente de la calidad del dato, la conclusión es la misma: el fenómeno existe y empieza a tener efectos significativos sobre los sistemas de salud peruano.

Esta tendencia, sin embargo, no es nueva, ya que se produce de antaño en los servicios rurales y urbanos marginales, donde los profesionales emigran a diario hacia las grandes urbes dejando los servicios desatendidos. Lo novedoso se encuentra en el hecho que la migración afecta, cada vez más a los servicios de salud urbanos.

El tema es central para los que nos sentimos comprometidos con la promoción y la defensa de los derechos humanos, ya que los servicios de salud dependen sustancialmente de la presencia de recursos humanos calificados para la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, el tratamiento de las mismas y la rehabilitación, cuando fuere necesaria.

Por tanto, la puesta en marcha de políticas claras en el tema es de una necesidad impostergable. Esta deberá sostenerse sobre la base de la construcción de evidencias que nos permitan entender mejor el fenómeno. He aquí algunas preguntas que deberán ser absueltas en el futuro inmediato. ¿Qué tipo de migración tenemos?, ¿Es solo física?, es decir, de aquellos profesionales que deciden abandonar el país en búsqueda de un mejor futuro, o también lo es intelectual, cuando los profesionales no dejan el país, pero su producción intelectual no es utilizada para nuestra realidad. ¿Cuáles son los incentivos y des-incentivos que motivan esta movilización? Cuál es el peso de los factores estructurales (mejores oportunidades para el desarrollo profesional, mejor salario, condiciones de trabajo y condiciones de vida de sus familiares) y cuales los culturales (“lo que se produce en el norte es mejor”). ¿Las condiciones del servicio son tan precarias que se convierten en una amenaza para la salud del profesional? El VIH-SIDA ha tenido efectos devastadores en los proveedores de servicios en África.

Otra pregunta que necesita ser contestada está en relación al modelo de atención para el cual queremos retener a los profesionales. Si la respuesta es un modelo curativo-reparativo altamente sofisticado, probablemente nuestra atención se concentre de manera especial en los médicos; pero, si el énfasis esta puesto en lo preventivo promocional, el acento se pondrá en profesionales mejor capacitados para esas tareas.

La tercera pregunta, algo más compleja, pero relacionada con lo anterior, se refiere al evidente conflicto moral. Es decir un conflicto de los derechos. Por un lado el derecho a la autonomía personal, a la prosperidad económica y al crecimiento profesional; es decir, al desarrollo pleno de las capacidades y libertades individuales. Por el otro tenemos el derecho a recibir una atención de salud de calidad, a tener acceso a servicios de salud adecuados, el derecho a la salud y la vida. Pregunta para la que probablemente no hay respuesta, pero que necesita ser explorada a profundidad, por sus implicancias éticas y morales. Aun más, este debate cobra relevancia mayor en el caso del Ministerio de Salud, cuyo mandato es brindar servicios de salud a aquellos que viven en situaciones de miseria y exclusión social.

La experiencia mundial señala cuatro grupos de estrategias. Ninguna de ellas con resultados totalmente satisfactorios, pero de los cuales se pueden extraer lecciones. El primer grupo se refiere al establecimiento de medidas de control: impedir la emigración ilegal, y aumentar la estabilidad política y económica; el segundo se refiere a reformas a la educación superior y liberalizar la migración, es decir aumentar la oferta educativa y, por tanto, la oferta de recursos en el mercado; el tercero grupo lo constituyen mecanismos de compensación: aumentar lo impuestos de salida o aumentar la carga impositiva a las remesas económicas de los profesionales en el exterior; y, las últimas medidas son de conexión, donde el énfasis esta puesto en la constricción de redes de intercambio, promoción de doble ciudadanía, entre otros.

Aunque le problema se agudiza, más aún bajo los efectos de la globalización, el traslado de estas experiencias y lecciones al contexto nacional deberán pasar por un análisis serio de la características de nuestra migración de profesionales, el tipo se sistema de salud que queremos construir y cuál es el rol que cumple el Ministerio de Salud en él, desde una perspectiva de derechos humanos.

Víctor Zamora
Diciembre, 2005

[1] Informe al País: “Situación y Desafíos de los Recursos Humanos en Salud en Perú”
[2] http://www.migrationdrc.org/publications/working_papers/WP-T15.pdf
[3] N Engl J Med. 2005 Oct 27;353(17):1850-2.
[4] División arbitraria, para fines del artículo.

lunes, noviembre 28, 2005

“Reorientar la lógica general de inversión en salud: una necesidad impostergable”

Entrevista a Víctor Zamora
Representante Auxiliar UNFPA

En esta conversación Víctor Zamora abre el panorama y llega a la naturaleza misma del presupuesto público para entender las limitaciones de sectores como Salud. Incide en la capacidad de Rectoría que debe ejercer el Sector Salud para influir en otros portafolios. Del mismo modo nos explica los alcances del Informe UNFPA 2005 para el Perú, y su incidencia sobre la salud de la mujer como herramienta de desarrollo.

La entrevista completa la encontrarás en: Boletin No. 3 Observatorio del Derechos a la Salud

jueves, julio 28, 2005

Salud: estancamiento y desgobierno

“Toledo ha hecho economía, no ha gobernado”
Hugo Neira

El gobierno del Presidente Toledo llega a su fin. El balance ya es terreno conocido. Por un lado se le reconocen algunos éxitos: manejó de manera más responsable la economía que sus antecesores (por lo menos no lo deja en situación de bancarrota, ya sea por inflación o por recesión), inició un franco proceso de descentralización y no se manchó las manos con sangre producto de la violación de derechos humanos. Sin embargo, sus grandes fracasos han estado en el campo de la lucha contra la corrupción, la reforma del estado, la seguridad ciudadana y la falta de empleo digno. Esos son los extremos de la balanza, pero la gran coincidencia es que su gobierno estuvo marcado por la mediocridad, tanto política como técnica.

Ver artículo completo en http://sapereaude05.blogspot.com

lunes, febrero 28, 2005

Alianzas contra la Pobreza - DFID

Escena Uno: Reunión nacional de la Defensoría, Ancón, Lima. Doscientos funcionarios de todo el país están reunidos para planificar las actividades del próximo año. Sin embargo, esta reunión es distinta a las anteriores. Ahora el Defensor está proponiendo hacer cambios estratégicos. La Defensoría disfruta de amplio apoyo entre la población, y es considerada altamente eficiente en el cumplimiento de su misión. Pese a esto, el Defensor cuestiona el rol que la Defensoria juega en la vida de los muy pobres.

El proyecto Derechos Humanos para la Salud, de DFID, fue diseñado con el propósito de fortalecer la capacidad de la Defensoría para defender el derecho a la salud de los muy pobres. El proyecto ha ayudado a activar este proceso de cuestionamiento institucional. Hay dos cuestiones principales en juego:

• El mandato de la Defensoría: consiste en vigilar que el Estado cumpla con sus funciones, monitoreando y evaluando la implementación de las políticas públicas, pero estas políticas normalmente reflejan los intereses y demandas de los que ya se han hecho escuchar, aquellos que ya poseen identidad, información y poder;

• Las modalidades de operación de la Defensoría, su organización, estrategia e instrumentos: están diseñados para escuchar y responder a los reclamos de los ciudadanos, pero los que reclaman son principalmente los que ya tienen poder.

Hoy el Defensor está tratando de responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué cambiar si somos altamente apreciados? ¿Qué cambios deben hacerse a fin de que la Defensoría sea útil a los que no tienen ni voz ni ciudadanía ni información, y están social y políticamente excluidos? ¿Qué puede hacerse para que la Defensoría dé pasos proactivos en la definición de políticas públicas que incorporen los intereses y demandas de los hombres y mujeres más pobres y excluidos del Perú?

Escena Dos: Chiclayo, Lambayeque. La Ministra de Salud está lanzando el referéndum sobre la salud en alianza con el gobierno regional. El Ministerio de Salud es el principal prestador de servicios de salud en el Perú. No obstante, las personas más pobres del Perú no tienen acceso a sus servicios. Desde que fue designada, la nueva Ministra de Salud ha convocado a una campaña de defensa de los derechos y obligaciones de los ciudadanos. Esto ha implicado implementar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, abrir canales para la participación de la sociedad civil y establecer nuevas alianzas con los que hablan por las personas más pobres. La palabra “derecho” se escucha ahora a todos los niveles en las declaraciones públicas.

Sin embargo, la Ministra enfrenta serias resistencias, la más fuerte de las cuales proviene de los que tienen el poder de facto: los gremios profesionales (principalmente médicos), burócratas y la Iglesia Católica Romana. Por una razón u otra, estos sectores se niegan sistemáticamente a permitir la participación de los ciudadanos en el diseño, implementación y evaluación de la política de salud pública.

Las preguntas que surgen hoy son: ¿Qué instrumentos deben usarse para asegurar el pleno ejercicio del derecho a la salud? ¿Cómo brindar ideas con contenido de modo que los conceptos pasen de la palabra a la acción? ¿Qué alianzas deben desarrollarse para contrarrestar esta férrea oposición?

Escena Tres: Reunión del consejo directivo de ForoSalud. Agenda: El fortalecimiento de ForoSalud en el plano local y regional. ForoSalud está consciente de que la principal crítica que enfrenta es que es una organización de “gente intelectual y urbana, de la clase media blanca limeña”, y está aumentando las oportunidades que ofrece para la participación local, de modo que los sectores más pobres puedan tener una ocasión real de hacer que sus opiniones sean incluidas dentro de la agenda pública.

Paradójicamente, por hablar en nombre de la salud pública para los pobres, ForoSalud se ha puesto recientemente entre la espada y la pared. Desde que se declaró a favor de la píldora anticonceptiva de emergencia y contra la inclusión de fármacos genéricos en las negociaciones por el Tratado de Libre Comercio —dos posturas que tienen un impacto enorme y beneficioso para la salud de las personas más pobres—, algunos donantes han empezado ahora a considerarlo “demasiado radical” y, como consecuencia han reducido o condicionado su apoyo, afectando con ello la capacidad de ForoSalud de llevar a cabo su trabajo en el plano local.

Desarrollar la capacidad de escuchar a los muy pobres y al mismo tiempo influir en la política pública requiere la movilización de considerables recursos.

¿Cómo puede desarrollar una agenda común a todos sus miembros? ¿Cómo garantizar su independencia? ¿Cómo evitar ser cooptado? ¿Cómo canalizar la voz de los que no tienen voz? Estas imágenes dan una idea de la clase de trabajo en que DFID decidió hacer sus intervenciones. Demuestran procesos innovadores que, aunque sólo en sus etapas iniciales, reflejan una sociedad capaz de cambiar. Son procesos marcados por paradojas, tensiones y preguntas. Hay más preguntas que respuestas.

Al traer al primer plano del debate la pobreza y la exclusión, desnudan una sociedad caracterizada por la exclusión política, jerarquías y relaciones de poder desiguales. Son procesos que nos hacen cuestionarnos profundamente como individuos, como organizaciones y en la manera en que nos relacionamos unos con otros.

Publicado en "Alianzas contra la Pobreza – La experiencia del DFID en el Perú 200-2005" :
  • Versión en Español
  • English Version
  • domingo, junio 28, 1998

    Enfermedades Emergentes como un Reto para la Salud Pública en el Perú

    Artículo completo en: Anales de la Facultad de Medicina Vol. 59 Número 4 Año 1998. “Enfermedades emergentes como un reto para la salud pública del Perú”.

    Hacer click aqui:
    Anales de la Facultad de Medicina

    jueves, setiembre 14, 1995

    The integration of health and nutritional interventions as a means of improving the impact of feeding programmes in Peru.

    Tesis para optar el grado de Master of Arts in Health Management, Planning and Policy. Nuffield Institute for Health. University of Leeds. 1995

    Introduction

    This dissertation is about under-nourishment (a well-known face of poverty), and one of the most popular means to try to tackle with it: the feeding programmes (and many of the issues related to them).

    One of the main reasons why this subject has been chosen is related with my personal experience working as a medical doctor for the Ministry of Health in Peru. My professional career has been always related, directly or indirectly, with the various phases of different feeding programmes. At the beginning it included distributing food commodities of different sources, to the people at the rural health centre. Later on I have assumed different degrees of responsibility at the district, regional and national level, ranging from the implementation up to the formulation, design and evaluation on these programmes. This gave me the opportunity of witnessing the decision-making and non decision-making process in the political arena, especially within the public health care sector.

    During this time, I have questioned many of the issues related to these programmes: Why does the under-nourishment exist in a country which one of the main activities is agriculture? Are the feeding programmes the only way to tackle the problem? Are these programmes really necessary? Do they make the difference? Which are the real interest, pressures and criteria for their existence? Whom are those who decide of launching them? Why do we have to receive and deliver donated food commodities? Is it possible tu use our own agricultural production? Why do different feeding programs exist within the same organization or within the same sector? Why are they launched in the same areas and targeting the same population by different, and sometimes the same agencies? Why are the feeding programs organized in an isolated way, and not coordinated with other health programmes or interventions? Why do we have to work with private organizations, like the Non Governmental Organizations? Which is the role of the Ministry of Health?
    Ver documento completo en: Tesis de Maestría